En detalle
La rentabilidad mide cuánto has ganado o perdido con una inversión en relación a lo que pusiste. Se expresa en porcentaje y es el único lenguaje justo para comparar inversiones distintas.
La fórmula básica: rentabilidad = (valor final - valor inicial) / valor inicial × 100.
Pero hay que ir con cuidado con cómo se anuncia la rentabilidad. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras — una frase que aparece en cada folleto financiero no por casualidad sino porque el regulador lo exige. Además, hay que distinguir entre rentabilidad bruta (antes de impuestos y comisiones) y rentabilidad neta (lo que realmente te queda en el bolsillo).
La rentabilidad real es la que cuenta: la nominal menos la inflación. Si tu inversión renta el 5% y la inflación es del 3%, tu rentabilidad real es del 2%. Tu dinero crece, pero solo el 2% de ese crecimiento mejora tu poder adquisitivo.
Ejemplo práctico
Inviertes 8.000€ en un fondo. Un año después vale 8.640€. Rentabilidad bruta: 8%. Tu fondo cobra el 0,20% de comisión (16€) y Hacienda se lleva el 19% de las ganancias si vendes (121€). Rentabilidad neta real: aproximadamente el 6,3%.
Lo que debes recordar
- 1Siempre compara rentabilidades netas (después de comisiones e impuestos), no brutas.
- 2Rentabilidad real = rentabilidad nominal - inflación.
- 3Una rentabilidad del 8% anual durante 10 años más que dobla el capital inicial.
- 4No existe rentabilidad sin riesgo — desconfía de quien te prometa ambas cosas a la vez.
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